martes, 7 de junio de 2011

Tirando la basura

Escribir, dejarse llevar mientras los párpados pesan cada vez más. La música suena, desconcentra y conecta. Necesito escribir, aclarar mis ideas. No sé cómo me siento y el sueño me vence en mi intento de mirar hacia dentro.
Creo que encuentro un poco de alegría con tintes de melancolía, rabia mezclada con esperanza y optimismo por lo que vendrá.
Demasiadas cosas en la cabeza que se entremezclan y no me dejan pensar.

Maldito cansancio! Otro día más sin embolsar la basura. Mañana espero haber recuperado fuerzas y terminar el trabajo, que esto empieza a oler a podrido.

sábado, 28 de mayo de 2011

Energía potencial que se transforma en felicidad cinética

¿Sabéis qué? Hubo un momento en el que llegué a darme cuenta de que no hay nada por lo que no ser feliz. Nada que me impidiera sacar una sonrisa por cada segundo que pasaba, por cada persona que se cruzaba en mi camino.
Llamarme loca, pero creí ser realmente feliz, me sentía realizada, completa. Tenía una sensación maravillosa, ganas de correr, de dar vueltas y gritar al cielo. Respirar con todas las fuerzas y suspirar, reírme de la vida. No había nada que prescindiera de su parte positiva. Todo lo que podía hacerte sentir mal venía provisto de una piruleta, una palabra amable que te hiciera pensar que no merecía la pena. Y así pasaron los días...

Lo que no logro entender es qué pasó para que eso cambiara. Qué pudo fallar.
Igual es que uno de esos dulces amargaba o que una de esas palabras estaba escrita en tinta que desaparece con la lluvia. No sé, igual es que es un ciclo con sus auges y recesiones, como una montaña rusa que sube poco a poco, muy despacito para no caer y que, una vez llega a la cima, sin otorgar más que un segundo de descanso, se precipita a toda velocidad. Aunque, si lo pensáis, es en ese momento cuando coge fuerzas para recorrer todo su camino, volver a subir a la cima.
Igual es eso lo que pasa, caemos cuando necesitamos coger más fuerzas y emprender una nueva subida a una cima más alta.

Sea como sea, yo estoy dispuesta a saltarme las leyes naturales y a no bajar nunca. Ya encontraré fuerzas en lo que me vaya encontrando a mi paso. ¿Quién sabe?, una sonrisa, un abrazo o un beso pueden ser mucho más efectivos.

Como dice Paulo Coelho "If you are not happy, just pretend you are. At the end of 7 days, you will be"

jueves, 19 de mayo de 2011

Cadenas verbales

Pues nada, otro día más.
Creo que la vida mejora progresivamente. Eso o que empiezo a verla con otros ojos.
Realmente, me da rabia no saber lo que quiero. Eso y saberlo pero no hacer nada por conseguirlo. Y que se me presente una oportunidad y dejarla pasar por miedo.
Miedo o confusión, pero impedimento a fin y al cabo.
Atar cabos, darte cuenta de lo que verdaderamente importa y que no te importe lo más mínimo.
Y luchar es lo mínimo que debo hacer, pero luego no hago nada.
Nada, nada y no se ahoga mientras yo me ahogo en mi mente solitaria.
Soledad acompañada... extraño, verdad?
Y aún así es más cierto que el sol, es verdad lo que siento y lo que no siento.
Sentimientos confrontados que no llevan a ningún lado.
Y dejando a un lado las cadenas, creo que no sé lo que digo. Ni lo que pienso. Ni lo que siento.
¿Qué habremos hecho los humanos para ser tan imperfectos? ¿Qué habré hecho yo para ser la causa de todos mis problemas?
¿Problemas? Y, ¿quién ha hablado de problemas?
No son problemas lo que podemos solucionar pero no tenemos la fuerza ni el coraje para hacerlo.
I need some help, someone to give me courage and make me stronger.
Grab somebody sexy, tell 'em "Hey, give me everything tonight!"

sábado, 14 de mayo de 2011

Diluvio

No sé cómo empezar. Extrañamente no me siento confusa, no necesito aclararme. Esta vez se trata de escribir. 
Podría hablar de muchas cosas. De cualquiera de las gotas de la lluvia de ideas que inunda mi cabeza y que, al ritmo de truenos y a la luz de relámpagos centelleantes, gotean incansables. 
Raro, verdad? Cualquiera hubiera pensado que, después de todo, estaría atrapada en una tela de araña. Sin escapatoria, rodeada de miles de hilos pegajosos que no te dejan avanzar. Y en cambio, aquí estoy, hablando de metáforas y disfrutando de una bonita canción mientras mi cabeza trabaja para componer la siguiente melodía. 
La vida es maravillosa, no lo creéis? 
Muchos dicen que todo pasa por alguna razón. Atajos y caminos largos, arena, grava, rocas, agua, montañas, verde, mar... nadie sabe qué nos depara el camino, pero habrá que disfrutarlo mientras podamos :)

sábado, 12 de marzo de 2011

El día a día

Me he dado cuenta de que eres un egoísta, sólo te importan tus cosas y tú. No es que tenga derecho a culparte..., en el fondo, siempre me he considerado una persona egoísta, pero ¿sabes qué?, hay algo que nos diferencia: yo sé escuchar y sé cuando las personas necesitan hablar.
Vale, igual estoy siendo un poco dura, pero es que me saca de quicio que no sepas entenderme. Y ¿sabes qué me saca aún más de quicio? Que no me de tiempo a enfadarme contigo porque al minuto estés haciendo una de tus monerías que hacen que se me olvide todo.

domingo, 6 de marzo de 2011

The fu**ing Code

[...] Nunca se me ha dado bien expresar mis sentimientos y menos los que siento por aquellos que tengo cerca. No creo que sea conveniente empezar a hacerlo ahora, así que, de todo lo que había escrito, omitiré los detalles y simplemente diré que... LO SIENTO si necesito que alguien me recuerde que yo también valgo la pena. 
Simplemente haré caso omiso a... (no puedo terminar la frase original sin romper mi código de hermetismo) simplemente haré caso omiso a *todo* y fingiré que... (otra vez con el código) fingiré que *todo está bien*. Y ¿por qué? Porque (puuufff) *lo* necesito, pero como necesito a otras muchas *cosas*
En fin, ya he llegado al punto en el que mi código me impide seguir escribiendo, así que diré que sí, estoy confundida, agobiada, menospreciada por mí misma y otros muchos adjetivos que ni tomaré tiempo en escribir.

jueves, 3 de marzo de 2011

Director de orquesta

Otro día más y otro día menos, qué más da. La cuestión es que aquí estamos, preguntándonos constantemente y dejándolo todo pasar.
Es una mezcla extraña, mitad alegría, mitad añoranza, a partes iguales de ganas de vivir la vida y temor por lo que vendrá. Es algo raro de explicar. Todo en movimiento, desplazándose, dando tumbos, rápido, agitadamente. Uniéndose y separándose en un baile enfermizo que no acabará hasta que apaguen la música.
Pero como toda canción, también nosotros necesitamos un director. Necesitamos ponernos en pie, confiar en nosotros mismos y dirigir la melodía para hacerla acabar donde siempre hemos querido.

Creo que últimamente he estado, inconscientemente, cambiando el rumbo de mi melodía. Mi piloto automático me ha jugado una mala buena pasada y ahora me toca erigirme como nunca, con todo el aplomo posible y menear la batuta con orgullo.
No, no quiero seguir el ritmo de la cambiante melodía, quiero ser el director de la orquesta.